NEBULOSAS

Las nebulosas son regiones del medio interestelar constituidas por gases (principalmente hidrógeno y helio) y polvo. Tienen una importancia cosmológica notable porque son los lugares donde nacen las estrellas por fenómenos de condensación y agregación de la materia, aunque en otras ocasiones se tratan de los restos de antiguas estrellas que ya dejaron de existir.

Las nebulosas pueden hacerse visibles si se encuentran en las proximidades de estrellas, o bien permanecer completamente envueltas en la oscuridad del espacio.

Las Nebulosas se dividen en tres categorías dependiendo de la naturaleza de su luz:
  
- Nebulosas oscuras:
En este caso la nebulosa no emite ninguna luz al encontrarse lejos de estrellas, pero sí absorbe la luz de objetos que se encuentren detrás de ella. Por lo tanto, su presencia se deduce por una especie de región negra que destaca sobre el fondo del cielo estrellado. Un ejemplo típico es la denominada Bolsa de Carbón en la Cruz del Sur, aunque también es muy famosa la nebulosa de la Cabeza de Caballo, en la constelación de Orión. Además, toda la franja oscura que se observa en el cielo cuando miramos el disco de nuestra Galaxia es una sucesión de nebulosas oscuras.
  
-Nebulosas de reflexión:
Estas nebulosas reflejan la luz de estrellas cercanas que no son lo suficientemente masivas y calientes como para emitir la radiación ultravioleta necesaria para excitar el gas. El caso más representativo es la nebulosa en torno a la estrella Mérope en el cúmulo abierto de las Pléyades.
  
- Nebulosas de emisión:
En este caso, el más común, el gas que compone la nebulosa brilla como consecuencia de la excitación que sufre por la intensa radiación ultravioleta de estrellas vecinas masivas y calientes. En Astrofísica estos objetos se denominan regiones H II y son fundamentales a la hora de analizar la composición química y las propiedades físicas de las nebulosas (y de las galaxias en las que se encuentran) gracias al análisis de su espectro, compuesto de multitud de líneas de emisión de los elementos químicos que albergan. La línea de emisión más brillante e importante es H alpha, localizada en la zona roja del espectro (a 6562.82 Angstroms), siendo éste el motivo por el que dicho color domine en las imágenes tradicionales de nebulosas de emisión. Pero también se detectan líneas de emisión de helio, oxígeno, nitrógeno, azufre, neón o hierro.
  
Las nebulosas se localizan en los discos de las galaxias espirales y en cualquier zona de las galaxias irregulares, pero no se suelen encontrar en galaxias elípticas puesto que éstas apenas poseen fenómenos de formación estelar y están dominadas por estrellas muy viejas. En el caso extremo de una galaxia con muchas nebulosas sufriendo un intenso episodio de formación estelar se denomina galaxia starburst.
Antes de la invención del telescopio, el término nebulosa se aplicaba a todos los objetos celestes de apariencia difusa. Por esta razón, a veces las galaxias (conjunto de miles de millones de estrellas, gas y polvo unidos por la gravedad) son llamadas impropiamente nebulosas; se trata de una herencia de la Astronomía de siglo XIX que ha dejado su signo en el lenguaje astronómico contemporáneo.

-NEBULOSA PLANETARIA:
  
Esta es otra definición astronómica que puede inducir a error, desde el momento que no se trata ni de una nebulosa ni de un planeta. Una nebulosa planetaria es en realidad una estrella que ha llegado al fin de su propia existencia, que lanza hacia afuera las capas periféricas de su atmósfera, las cuales adquieren una característica configuración de anillo.

El objeto celeste más famoso de este tipo está representado por la nebulosa de anillo de la Lira.

Las estructuras de este tipo son muy frecuentes en el Universo: cálculos estadísticos indican que deben sumar unas cuantas decenas de miles, sin embargo sólo unas mil, por lo general concentradas hacia el núcleo de nuestra Galaxia, son bien conocidas.

Se trata de objetos estelares viejos desde el punto de vista evolutivo, pertencientes a la llamada Población 11. Se ha podido establecer que la parte central de las nebulosas planetarias está formada por el núcleo de la primitiva estrella a temperaturas muy elevadas, entre 30.000 y 150.000 grados.

En estas condiciones el astro emite sobre todo rayos ultravioletas de manera que, observada en luz normal, la parte central se presenta como una débil estrellita. El anillo periférico está en cambio formado por hidrógeno en rápida expansión. El diámetro medio de los anillos de las nebulosas planetarias es aproximadamente de unas 40.000 UA. Las nebulosas planetarias resultan objetos muy espectaculares si se observan con un telescopio de media o gran potencia.